La Trilogía Insomne 3

Sinopsis

El hallazgo del cuerpo de una niña de siete años en el monte Oiz y de otra pequeña días después en el Anboto, cumbre sagrada para la mitología vasca, desata el terror en la zona. Comienza a extenderse la creencia de que una bruja está secuestrando y asesinando a menores, a las que viste de blanco y ofrece en sacrificio a la montaña.

La filóloga e investigadora Anne Wellington presiente que esos crímenes están conectados de alguna forma con el secreto ancestral que acaba de descubrir: la existencia de un mundo primigenio ocultado por la historia y directamente relacionado con el enigmático origen del euskera, la lengua viva más longeva de Europa.

Resuelta a desentrañar el misterio, y acuciada por la extraña desaparición de su compañero Jon Arkaute, Anne se lanza a una carrera contrarreloj por tierras vascas, británicas y del Mediterráneo en busca de las respuestas que necesita. El peligroso culto a una antigua diosa sobrevuela cada uno de sus pasos mientras una terrible guerra estalla en el seno de la Fundación Petunia.

El momento ha llegado. Las brujas serán convocadas y Anne deberá afrontar su destino, en un épico final que pondrá en peligro su vida así como la de la criatura que lleva en su vientre.

«La hermandad de la diosa» es el esperado desenlace de La Trilogía Insomne, que comenzó en 2016 con la publicación de «El rencor de la montaña insomne» y continuó en 2017 con «Soñado por brujas»

La hermandad de la diosa

Extracto

«El jardinero contempló extasiado las ruinas que se alzaban ante sus incrédulos ojos. Se trataba de una espectacular construcción megalítica rectangular, de unos cien metros cuadrados de superficie, que recordaba inevitablemente a una casa. Las cuatro paredes que la delimitaban estaban compuestas por enormes bloques de piedra que parecían encajados los unos en los otros. El techo estaba incompleto, pero aún permanecía intacto en un buen trecho. La puerta de entrada era un gigantesco acceso de forma también rectangular de aproximadamente tres metros y medio de altura y dos de ancho. No daba crédito a lo que estaba observando. El sol comenzaba a ocultarse tras la línea de montañas que había a su derecha, creando un fantasmagórico baile de sombras sobre las rocas que conformaban aquella edificación ancestral. Por un momento creyó estar inmerso en una ensoñación producida por algún tipo de sustancia alucinógena.

—Pero… ¿cómo es posible? ¿cuánto pesan estas piedras? —preguntó sin salir de su asombro.

—Mucho. La mayoría pesan toneladas. Las paredes tienen un grosor de casi metro y medio —contestó ella con orgullo—. Además, no hay ninguna argamasa o mortero que las una. Están todas superpuestas y los minúsculos huecos que hay allí donde se juntan, están a su vez rellenados por otras piedras más pequeñas.

Él se situó bajo el arco de entrada y se sintió el ser más diminuto del universo mientras trataba de abarcar con su mirada el dintel superior de la puerta. —¿Quién construyó esta maravilla? ¿Y cómo?

—Esa es la gran pregunta, amigo —le contestó rápidamente ella.«

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