Las leyendas de gigantes se extienden por multitud de culturas a lo largo del planeta. Estos seres mitológicos de gran estatura y envergadura, generalmente de carácter malvado, protagonizan multitud de relatos. En la mitología vasca existen varios tipos de gigantes. Los más famosos son los conocidos como «gentiles», seres prehistóricos de gran fuerza a quienes se les atribuye la autoría de diversas construcciones megalíticas. A continuación nos encontraríamos con el Tártalo, un cíclope que vive en cuevas y se alimenta de animales y carne humana. Y por último, y no menos importante, está la figura del Basajaun, o Basandere si tiene carácter femenino, un genio protector de los bosques y vigía del ganado. 

  

«Hace muchos años, cuando los humanos comenzaron a agruparse en pequeños poblados, hubo varios avistamientos de un ser extraordinario en la zona de lo que hoy es Urizaharra. Varios hombres aseguraron haber contemplado a una mujer enorme deambulando entre las hayas, tan alta como un árbol y tan peluda como una bestia salvaje. Pronto comenzó a extenderse la creencia de que era la culpable de la desaparición de los cerdos y ovejas que criaban los lugareños.
Uno de los testigos que aseguraba haberla visto, de nombre Ortu, era uno de los habitantes más influyentes de una incipiente aldea ubicada en las faldas del monte Toloño. Ortu y su hijo Prere habían aprendido a domesticar a los lobos y siempre andaban acompañados por una manada de estos animales. Los utilizaban para intimidar y hacer lo que les venía en gana. Tenían atemorizado a todo el mundo
. 

  

 

—Mañana saldremos mi hijo Prere y yo hacia la montaña, a matar a ese monstruo. Nosotros acabaremos con ella. Se arrepentirá de haber venido a parar por estos lares. 

 Dicho y hecho, Ortu, Prere y sus lobos, acompañados por un total de diez hombres, partieron al día siguiente y prepararon una trampa. Dejaron un cordero atado a un arbusto y se escondieron entre la maleza esperando que ella apareciera. Al cabo de un rato el suelo empezó a temblar y ella llegó. Los secuaces de Ortu se quedaron extasiados al ver la magnificencia de aquella criatura. Ella observaba el cebo con curiosidad.

  

 

 —¿Quién anda ahí? —gritó la mujer—. ¿Os pensáis que soy necia?

—Venimos a darte muerte, señora, por haber acabado con nuestro ganado.
—Esto sí que tiene gracia. En mis quinientos años de vida jamás había visto a semejantes palurdos. ¿Por qué pensáis que yo he hecho tal cosa?
—Los gigantes como tú robáis la comida de los hombres. ¡Has sido tú! ¡Confiesa! —la acusó uno de ellos.
—Yo soy una Basandere, so lelo. Protejo el bosque y a todos los seres vivos. Me alimento del sol y de la miel de las abejas y os ayudo a encontrar el ganado cuando se os pierde en el monte. Tenéis el enemigo en casa pero sois tan tontos que no os dais cuenta.
—¡No la hagáis caso! —gritó Ortu azuzando a la manada—. Es un engendro, ¡no debería existir! ¡Acabemos con ella!
Ortu ordenó a su hijo soltar los lobos contra la mujer. Ella miró a los animales y estos escondieron el rabo entre las patas en menos de cinco segundos.
—Ese que me ha lanzado a esas fieras tiene la culpa —dijo ella—. Sí queréis encontrar a vuestros cerdos y ovejas buscad en los estómagos de sus lobos.

  

  

Los hombres del poblado comprendieron al instante lo que sucedía. Habían sido los lobos de Ortu y Prere quienes habían devorado su ganado. La emprendieron a golpes contra los dos por haberlos engañado y haberlos enfrentado a aquella guardiana del bosque. Ortu y su hijo terminaron abandonando la aldea y durante un tiempo reinó la paz. La basandere protegió al poblado durante muchos años y les enseñó a amaestrar a los lobos para que les ayudaran en las labores de pastoreo. Hay quien asegura que aún se la puede ver al comienzo de la primavera, cuando sale de las simas en las que vive en busca de miel con la que subsistir el resto del año.»

 

📖 Los prejuicios, la ignorancia, el odio al que es diferente o al que no entendemos es el caldo de cultivo perfecto para que personajes como Ortu y Prere manipulen a la gente que les obedece y cree. Algo que por desgracia sigue plenamente vigente hoy en día. ¿No te parece?

  

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2 Comentarios

  1. Gorka

    Otra historia más que se remonta a tiempos ancestrales de nuestra tierra para transmitir un mensaje de concordia e integración que tanta falta hace para la vida de nuestra sociedad actual.Excelente historia.Sigue así Samuel

  2. Samuel Vernal

    Muchas gracias por tu comentario Gorka. Estoy de acuerdo contigo. Deberíamos aprender de las experiencias pasadas para no repetir siempre los mismos errores. Un saludo.

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