La Rioja Alavesa es una de las cuadrillas o comarcas en que se divide Álava. Delimitada por las sierras de Cantabria y de Toloño al norte y por el río Ebro al Sur, esta tierra repleta de cautivadoras villas y bodegas, es uno de los escenarios principales en los que se desarrolla la acción de EL RENCOR DE LA MONTAÑA INSOMNE.

No es casualidad que el misterio de la novela tenga parte de sus raíces en este territorio mágico. De hecho, son sus espectaculares paisajes repletos de exuberantes viñedos y la mencionada cadena de montañas constituyendo una imponente muralla natural al fondo, los que dibujan el lienzo por el que discurren parte de los hechos acontecidos en la novela y donde algunos de los personajes más inquietantes protagonizan diferentes escenas.

 

  • Recorre la ruta de los dólmenes

Cuando uno visita La Rioja Alavesa siente que está en un lugar especial. Un halo místico sobrevuela cada uno de sus rincones, y es inevitable que la inspiración llegue de diversas formas. Recomiendo especialmente recorrer los diferentes dólmenes que salpican el paisaje en diversos puntos, pero hacerlo con tranquilidad, con sosiego, disfrutando de la experiencia de visitar unos lugares que en tiempos remotos revestían un carácter sagrado que aún hoy en día se puede percibir. A pesar de que es muy tentador pasar el tiempo tomando cientos de fotografías de las que probablemente pronto nos olvidaremos, personalmente considero que merece la pena olvidarse por un momento de todos los dispositivos electrónicos que nos acompañan a todas partes, y disfrutar y sentir la experiencia de estar visitando unos lugares con marcado carácter, me atrevería a decir, espiritual. Contemplar el ocaso del sol desde cualquiera de esos monumentos megalíticos, es algo que se tiene que vivir. Y si se puede, intentar hacerlo cuando no sea un día festivo y disminuya la probabilidad de que haya demasiada gente visitándolos. En una de mis frecuentes visitas a Rioja Alavesa, y, en concreto, al dolmen de la Chabola de la Hechicera, en Elvillar, se desencadenó el germen que daría lugar a la historia que se cuenta en EL RENCOR DE LA MONTAÑA INSOMNE. De ahí que siempre diré que fue esta comarca, este paisaje, el que sin duda alguna contribuyó a que la idea que tenía en mente desde hacía tanto tiempo terminara de cuajar y encontrara su sitio.

 

  • Siente la magia que emana de La Chabola de la Hechicera

El título de la novela alude a una “montaña insomne”. Sin ánimo de tratar de descifrar el significado que hay detrás, y que el lector o lectora irá a descubriendo a medida que transcurra la historia, es obvio que una de sus posibles interpretaciones hace referencia a la sierra de Cantabria que gobierna la comarca desde las alturas. Incluso la portada del libro aparece protagonizada por dicho accidente geográfico y por el dolmen de la Chabola de la Hechicera. Esa instantánea plasmada en la portada, marca de alguna forma el momento de inspiración a partir del cual fue tomando cuerpo la novela. Por eso, desde un principio, mi deseo fue intentar reflejar ese misticismo, esa espiritualidad, ese misterio que se respira en dicho emplazamiento y que supuso la fuente de la que bebió toda la novela.

 

  • Una panorámica espectacular desde el Balcón de La Rioja

Una de las más bellas vistas de esta maravillosa tierra es la que se puede disfrutar desde el llamado Balcón de La Rioja, bajando el puerto de Herrera si uno llega desde tierras del interior de Álava. Ese momento tan especial oteando el horizonte y observando los viñedos y parte de los pueblos del territorio es una de las mejores experiencias que pueden servir al visitante como primera aproximación a lo que más tarde va a ir descubriendo. El panorama que se divisa desde el mirador puede llegar a apabullar por su espectacularidad. Es precisamente lo que le ocurre a uno de los personajes de la novela cuando descubre la comarca por primera vez.

La Rioja Alavesa es uno de los lugares que no pueden faltar cuando uno visita Álava y el País Vasco. Además de la inherente cultura del vino que se respira en cada uno de sus rincones y que por supuesto hay que disfrutar, junto con el extraordinario patrimonio cultural, La Rioja Alavesa es mucho más. Es un lugar donde el misterio aparece encarnado en sus sugerentes paisajes, y donde uno siente que hay algo más allá de lo que se ve a simple vista. Una sensación de transcendencia que desde tiempos ancestrales experimentaron del mismo modo nuestros antepasados, reflejada en todos los monumentos megalíticos que nos dejaron como legado, y que nosotros tenemos la oportunidad de redescubrir, disfrutar y conservar.

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